18 feb. 2011

CADA FEBRERO VUELVE A RENACER


El caluroso mes de febrero nos trae cada año el carnaval. Este festejo, conocido en varias y dispares zonas del planeta, tiene su máximo exponente en Rio de Janeiro, con los fastuosos desfiles que conocemos; por otra parte en Estados Unidos la ciudad de New Orleans muestra sus máscaras en el “Mardi Grass” hoy en día lamentablemente golpeado por los desastres climáticos.

En Argentina la diversidad reina. Así como sucede con el clima y los paisajes, en nuestro país conviven celebraciones que se asemejan a la carioca como el carnaval de Gualeguaychú, masivos corsos con murgas al estilo rioplatense en Buenos Aires y desfiles de carrozas en la zona centro, como Alta Gracia, en la provincia de Córdoba.

Al norte y noroeste, las tradiciones de los aborígenes y sus leyendas se resisten al olvido. En La Rioja festejamos “La Chaya” al ritmo de las vidalas y el protagonista es el “Pujllay”.


Pujllay es una divinidad diaguita y según la tradición, era un joven pícaro y alegre que enamoró y desilusionó con sus andanzas a Chaya (una joven india muy bella, cuyo nombre significa “rociar con agua” o “agua del rocío”). Llevada por la desilusión y la pena de este amor contrariado, desapareció en la cumbre de la montaña y se convirtió en una nube. Pujllay arrepentido la busca infructuosamente recibiendo burlas. Esa nube cada año vuelve para alegrar la tierra y se posa en forma de rocío en los pétalos de la flor de cardón, hecho que dio origen al nombre de la celebración.
El Pujllay es representado con la figura de un muñeco andrajoso y en un borrico que deambula las calles cantando melancólicas coplas al son de su caja que con su sonido ("tun-tún, tun-tún") imita a su dolido corazón.
Cada año, cada febrero, Pujllay y Chaya vuelven hacia nosotros para deambular los tres días de alegre carnaval y luego desaparecer en la montaña hasta el año siguiente. El muñeco es quemado el Domingo de Ceniza,como simbología de su muerte.

Hoy, todavía, en las grandes y pequeñas fiestas, La Chaya representa la cultura originaria de un pueblo que no olvida y festeja.
Peteco Carabajal, cantautor santiagueño, canta:
Cada febrero vuelve a renacer
de las cenizas de la soledad
tu apasionado amor
tu luz espiritual
tu enloquecido enbrujo carnaval

7 feb. 2011

¡Bienvenidos estudiantes!



En esta época en Argentina comienzan los cursos de ingreso y admisión para muchas carreras universitarias. Los hay con distintas modalidades: obligatorios, opcionales, eliminatorios, pero todos comparten el objetivo de servir de puerta de entrada a una etapa muy importante.
Es aquí donde probarán el sabor de lo que han elegido hacer el resto de su vida activa, al menos.
Por supuesto que habrá éxitos, fracasos, desilusiones y alegrías, pero es el "entrenamiento " para lo que viene. Es la identidad no solo profesional sino también personal la que se define desde ahora.
El tiempo, como recurso limitado, obliga a elegir qué hacer. Y por ello valoro y felicito desde aquí y desde el aula que dirijo a aquéllos que optaron por el camino del conocimiento. Es un sendero complicado y a su vera quedarán momentos que dejarán de compartir con otras personas y llenarán con apuntes y libros.
Sin embargo, a la satisfacción que dan los logros académicos no habrá mejor forma de compartirla que con esos familiares y amigos que siempre estuvieron.

Bienvenidos al mundo universitario y que Dios los acompañe en todos los momentos de esta inolvidable etapa.

(Dedicado especialmente a los estudiantes de la UNLaR y a @JuanmaSena)
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2 feb. 2011

Redistribución de la riqueza: a favor y en contra

Uno de los objetivos de política económica de los estados es la redistribución de la riqueza. Desde el punto de vista particular, se puede estar a favor o en contra con distintos e ingeniosos argumentos. Pero ¿cuáles son las medidas (o falta de ellas) que tienden a generar o profundizar la iniquidad entre los distintos estratos de una sociedad y cuales la evitan?
En la Argentina de 2011 lo que en definitiva NO ayuda y provoca un mayor distanciamiento entre los grupos poblacionales con mayores ingresos y los que menos reciben las identificamos en los siguientes ejemplos:

Gas: El consumo de este elemento por por parte de los sectores de menores ingresos se canaliza a través de garrafas (gas envasado) el cual tiene un rendimiento y un precio mayor al que se distribuye en los hogares mas puedientes via red. A esto deben sumarse los frecuentes problemas de escasez que traen aparejados aumentos del precio “de ocasión” de la garrafa, ante la falta de alternativas para cubrir dos necesidades básicas: cocinar y generar calor en épocas gélidas, nada menos.

Telefonía fija y móvil: Primero, las cifras. Según el Indec, el país superó en diciembre las 57 millones de líneas móviles, mientras que las fijas se mantienen estables en 9 millones.
Fuentes de la industria indicaron que la penetración del teléfono celular en sectores más populares es de entre 90% y 99% según la provincia, mientras que la del fijo quedó debajo del 40% (perfil.com).Veo dos situaciones aquí:
1) Los sectores “más populares” usan más celulares, un sector donde no existe competencia, sino un oligopolio, y las subas de precios de una compañía son acompañadas rápidamente por las otras dos prestadoras. Nadie queda en off side. La calidad del servicio, bien gracias.
2) La telefonía fija, si bien tiene menor participación, en amplias zonas del país (especialmente al norte) es monopólica: Telecom y Telefónica son las únicas opciones, aunque no conjuntas.

Internet: Aquí hubo algunos avances que comenzaron a revertir la situación. A los carísimos servicios de internet brindados por proveedores privados, mediante la compra de una antena, pago de conexión y luego mensualidad, les surgió un competidor: empresas con participación estatal ; una opción a bajo costo para el acceso a la web. Además la disponibilidad de conexiones wifi gratuitas en plazas y otros lugares públicos son medidas que democratizan el acceso.

Vemos aquí que un bien básico y dos servicios elementales para determinar la calidad de vida de un pueblo son de difícil acceso para vastos sectores de la población. A esto habría que sumarle el acceso a la cultura en general y a la distribución regresiva provocada por los impuestos al consumo, que serán analizados en otro post.

Sin embargo, los gobiernos tienen las herramientas necesarias para revertir la tendencia apuntada al comienzo del texto. Es necesario, eso si, que la aplicación de las medidas formen parte de una poítica, que se articulen entre ellas y formen parte de un plan integral para redistribuir la riqueza generada. Decisiones aisladas solo contituyen parches temporales y un uso poco eficiente de los recursos.