19 ago 2014

Elecciones en la UNLaR: participar en las decisiones


Como personas, como integrantes de una comunidad, como participantes activos de una organización, muchas veces nos vemos obligados a tomar decisiones. En algunos casos son voluntarias y en otros, motivadas u obligadas por las circunstancias.
El sistema democrático nos impone periódicamente la toma de decisiones y nos interpela constantemente sobre la racionalidad de nuestras elecciones.
La Universidad Nacional de La Rioja es una organización que, junto con las características particulares de las casas de estudio, presenta momentos y oportunidades únicas en la vida de la institución. El proceso eleccionario que pronto se desarrollará sentará las bases para comprender la capacidad de desempeñarse en un ámbito democrático.

Como en todas las organizaciones, son sus integrantes, no solamente sus dirigentes, los que definen el carácter, las prioridades, las orientaciones, las decisiones y, como no, las consecuencias que de ello se derivan.
Se ha dicho que la UNLaR pasa por un momento histórico al enfrentarse, por primera vez en años, a elecciones que permitirán elegir entre varias propuestas. En tres meses tendremos la oportunidad de elegir y decidir quiénes nos representarán como docentes (sindicato) y como Universidad (autoridades). Quiero recalcar aquí una dualidad insoslayable: si bien las personas que las integran imprimen su orientación, de acuerdo a la visión particular de cada escenario, es también necesario comprender que las organizaciones deben trascender a sus integrantes, conformándose así en entes con objetivos y visiones propios, sin condicionamientos temporales ni físicos.
Entonces, este proceso adquiere esta vez matices que lo hacen único y basal: pluralidad de opciones, reorganización y normalización de toda la estructura.
El desafío consiste en aprovechar esta oportunidad para que las mencionadas bases que sentaremos para las futuras generaciones de alumnos, docentes y co-docentes sean sólidas en sus fundamentos, flexibles en su adaptación a la realidad y democráticas en su gestión y control.
La democratización de las instituciones no es un proceso fácil ni rápido. Los países nos brindan a diario una muestra de ello. En la comunidad universitaria debe primar la racionalidad en las decisiones, lo que se afirma en la participación activa en estos hechos históricos. Me refiero particularmente a conocer, escuchar, opinar y cuestionar las propuestas, para poder así formar un juicio crítico y constructivo sobre cómo creemos que debe ser nuestra universidad.

No podemos ni debemos caer en la comodidad de permitir que otros tomen las decisiones que son nuestra responsabilidad hoy. Nuestro propio futuro, el de los estamentos universitarios y el de la comunidad riojana nos demandan una participación responsable, informada y comprometida. Una decisión acorde a la importancia de los tiempos que nos toca vivir y, sobre todo, protagonizar.

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