30 mar. 2014

Sin destino

No existe el destino.
Cuando tomamos decisiones cambiamos una parte de nuestro futuro.
Esas decisiones pueden estar influenciadas por el pasado o condicionadas por el presente, pero siempre tendrán alguna consecuencia en el futuro.

Es común preguntarnos “¿qué hubiera pasado si...?” , pero lamentablemente los viajes en el tiempo todavía no son posibles en la práctica, por lo que nos queda únicamente la especulación.
En todo caso, si al elegir la opción “A” o “B” (o “H”, o “M”, o...) creamos una desviación en nuestra historia de vida, nunca nos enteraremos si con ello hemos generado un universo paralelo1 (el cual solo serviría para dar solución teórica a una eventual paradoja temporal2).

Aún así, nuestra elección no es suficiente para modificar todo nuestro futuro, ya que existen al menos dos cuestiones más que amplifican o reducen los efectos de nuestras decisiones presentes. Por un lado, tenemos las decisiones de otras personas que de alguna manera se vinculan con nosotros mismos y/o con los hechos que dependen de otras variables (y no solamente de lo que nosotros decidamos). Además, existe la posibilidad de que surjan “cisnes negros”3 que dejen sin efecto o que, por el contrario, otorguen mas importancia a nuestra elección, haya sido esta estudiada o tomada al azar.

Si bien la ciencia ficción es quien más se ha ocupado de tratar estas posibilidades de viajar en el tiempo y cambiar ciertos acontecimientos, la literatura y la cultura en general también abordan el tema, aunque de una manera diferente, según el caso. Los personajes de las obras literarias transitan por lugares que el autor conoce o que desearía o cree conocer. Y crea para ellos un universo con elementos conocidos, pero con circunstancias y consecuencias desconocidas, embarcando al lector en esta aventura imaginaria, consciente de la ficción que está leyendo pero manteniendo en su mente la posibilidad de una real ocurrencia e incluso planteándose que “si yo hubiera estado ahí...”.
Creo también que otras manifestaciones artísticas como la pintura, la escultura, también encierran la visión del artista imbuida de pasado y presente, pero enfocada hacia el futuro. En este caso el futuro visto como obras que trascienden al autor y su época y transportan su visión contextual a otros tiempos.

Nosotros, los artistas de nuestra existencia, deberíamos (creo yo) aprender de nuestro pasado, pretender un futuro sin depender exclusivamente de ello y decidir fundamentalmente pensando en nuestro presente, con las múltiples conexiones afectivas y físicas del mundo que nos rodea y sus implicancias en nuestra vida actual.

Vive el presente, es lo único que se puede vivir. Lo demás sólo se sueña o se añora.

Referencias en Wikipedia:
1 Universos paralelos es el nombre de una hipótesis física, en la que entran en juego la existencia de varios universos o realidades relativamente independientes. El desarrollo de la física cuántica, y la búsqueda de una teoría unificada (teoría cuántica de la gravedad), conjuntamente con el desarrollo de la teoría de cuerdas, han hecho entrever la posibilidad de la existencia de múltiples dimensiones y universos paralelos conformando un multiverso.

2 La paradoja surge porque el estado actual del mundo está determinado por sus estados anteriores, de manera que cambiar uno de estos estados propaga incontroladamente efectos hacia el estado actual. El viajero del tiempo debería conformarse únicamente con formar parte del pasado, sin intentar cambiarlo.


3 La Teoría del Cisne Negro o Teoría de los Eventos del Cisne Negro es una metáfora que encierra el concepto de que cuando un evento es una sorpresa (para el observador) y tiene un gran impacto, después del hecho, este evento sorpresivo es racionalizado por retrospección.

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